Ocho indicadores para conectar con mayor eficiencia la formación profesional y el mercado laboral

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Ocho indicadores para conectar con mayor eficiencia la formación profesional y el mercado laboral
Ocho indicadores para conectar con mayor eficiencia la formación profesional y el mercado laboral

Por Raúl Germán Bautista/N DIGITAL.– Recientemente, el Gobierno ha impulsado la denominada “Consulta Nacional para la Transformación de la Educación Dominicana”, la cual, luego de la verificación de indicadores e investigaciones, según este reportaje, tiene ocho líneas de acción para ser ejecutadas a mediano plazo, basadas en eficiencia, eficacia y competitividad.

Lo primero que debe hacerse, sin demora, es la actualización permanente del currículo escolar. Luego, la incorporación transversal de la inteligencia artificial (IA) y las competencias digitales en todo el quehacer educativo nacional, lo que implica la puesta en ejecución de un modelo STEAM.

Además, es prioritaria la ampliación de la formación técnico-profesional y la evaluación continua del aprendizaje, tomando en cuenta las fortalezas de cada estudiante, no un planteamiento disociado del sistema.

Debe invertirse en la formación docente en tecnologías emergentes, condición que provocará una revisión de la forma de contratar y evaluar a los profesores. También se deben promover alianzas entre las universidades, el Infotep, el ITLA y los gremios empresariales antes de la actualización de los currículos.

Asimismo, se deben crear y ampliar programas nacionales de reconversión laboral, tomando en cuenta que el país ya ha firmado acuerdos con empresas tecnológicas internacionales. También se plantea la creación de un observatorio de competencias del mercado laboral y, para garantizar la eficiencia, medir los indicadores de retorno de la inversión educativa (ROI).

LA CALIDAD EDUCATIVA Y LOS DESAFÍOS DEL APRENDIZAJE

La UNESCO sostiene que la calidad de la enseñanza es un concepto pluridimensional que debería comprender todas las funciones y actividades, enseñanza y programas académicos, investigación, becas, personal administrativo, estudiantes, edificios, instalaciones, recursos tecnológicos y servicio a la comunidad. A esto se suma una permanente autoevaluación interna y un examen externo, realizados con transparencia y por expertos independientes.

El Banco Mundial ya había señalado que la República Dominicana enfrentaba una profunda crisis de aprendizaje, caracterizada por altas tasas de pobreza de aprendizaje, graves deficiencias en la instrucción en las aulas y años de escolaridad que no se reflejan en conocimientos.

Este es uno de los planteamientos modernos sobre la calidad de la educación dominicana. Las jornadas escolares extendidas, en muchos casos, podrían prestarse más para funciones de cuidado que para horas de aprendizaje permanente, medido con resultados concretos.

La realidad ha demostrado que la pobreza de aprendizaje afecta a la mayoría de los niños que estudian en el país, quienes no logran leer con la capacidad suficiente para profundizar, debatir, cuestionar, explicar, argumentar, investigar y desarrollar una conciencia crítica.

EL RETO DE CONECTAR LA EDUCACIÓN CON EL EMPLEO

No está en discusión la construcción de miles de aulas, las mejoras en el transporte para facilitar la llegada de los estudiantes a las escuelas, la alimentación escolar ni el aumento de la calidad de vida y salarial de los profesores. Sin embargo, todos esos avances no han logrado que el estudiante promedio elabore investigaciones, asuma la innovación como su principal herramienta, genere nuevo conocimiento y contribuya a transformar el mercado laboral.

El mismo Banco Mundial ha sugerido que las reformas educativas en la República Dominicana requieren de socios nacionales y regionales.

Para hablar de acuerdos con empresas como Nvidia y Google o de la creación de un puerto espacial, el país necesita alianzas en todos los niveles que permitan dotar a profesionales y estudiantes de las herramientas necesarias para enfrentar una economía basada en la tecnología y la inteligencia artificial.

Como decía el escritor, sociólogo y futurólogo estadounidense Alvin Toffler (1928-2016): “Un analfabeto será aquel que no sepa dónde ir a buscar la información que requiere en un momento dado para resolver una problemática concreta”.

 

 

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