
Caracas.- El número de víctimas del terremoto que sacudió a Venezuela continuará aumentando, según advirtió el responsable de ayuda humanitaria de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Tom Fletcher, quien estimó que hay «más de 50.000 desaparecidos».
Las cifras oficiales indican que 589 personas han fallecido y cerca de 3.000 han resultado heridas, de acuerdo con el más reciente balance ofrecido por la presidenta interina, Delcy Rodríguez. Sin embargo, Fletcher afirmó a la agencia AFP que el número de desaparecidos supera las 50.000 personas.
En relación con los ciudadanos españoles afectados por la tragedia, el Ministerio de Asuntos Exteriores confirmó la muerte de cinco personas, aunque no precisó si entre ellas se encuentra Isabel Jara, directora de la Oficina en Venezuela del Gobierno de Canarias, cuyo fallecimiento fue informado previamente por ese Ejecutivo autonómico.
Asimismo, las autoridades españolas indicaron que 14 ciudadanos permanecen con vida bajo los escombros y continúan las labores para rescatarlos, mientras que no se tiene información sobre el paradero de otros 119.
Como ya se había informado el jueves, La Guaira se ha convertido en la «zona cero» del terremoto, hacia donde continúan desplazándose los equipos internacionales de rescate que llegan al país.
Rescatistas procedentes de Colombia y Ecuador arribaron al aeropuerto de Maiquetía, gravemente afectado por los terremotos registrados el miércoles y habilitado únicamente para vuelos oficiales, según constató la agencia AFP.
«Lo primero acá es (…) salvar vidas, donde haya vida hay una esperanza y allí estamos dispuestos a contribuir», para tener «menos personas que fallezcan», dijo a AFP Javier Pava, especialista en gestión del riesgo que encabeza el equipo colombiano integrado por 62 rescatistas.
El contingente colombiano llegó en dos aeronaves con 15 toneladas de ayuda humanitaria.
Las autoridades habilitaron una pista alterna para recibir a cientos de rescatistas internacionales, luego de que el Gobierno venezolano suspendiera los vuelos comerciales debido a los graves daños ocasionados por el terremoto en la infraestructura aeroportuaria.