El teléfono más esperado del año no defrauda. Es más potente y tiene mejores cámaras y pantalla, pero, en cierta forma, se ha vuelto demasiado previsible y eso le resta algo de atractivo.
Santo Domingo, RD.- Estamos en la tercera semana de septiembre y eso quiere decir que llega a las tiendas un nuevo iPhone. Sí, ha pasado otro año, aunque cueste creerlo, y con la puntualidad de un solsticio o un eclipse aquí está el nuevo teléfono de Apple para recordárnoslo.
¡Paren las rotativas! Apple dice que éste es el mejor iPhone que han fabricado jamás. ¿Sorprendido? Ya, es comprensible. Es lo que dice todos los años. Y como todos los años, es cierto. La tautología más repetida de la industria. Tanto el iPhone 13 y 13 Mini como el iPhone 13 Pro y Pro Max son excelentes.
Los he estado probando durante los últimos cuatro días, centrándome sobre todo en el iPhone 13 mini y el iPhone 13 Pro. Tenía que elegir y son los dos, creo, que más tenían que demostrar esta generación.

El Mini porque el año pasado se quedó corto de batería. El 13 Pro porque su antecesor venía con algún recorte en la cámara que nos ha obligado, a los amantes de la fotografía, a cargar con un móvil muy grande durante 12 meses, a pesar de que no hayamos podido salir mucho de casa.
Han venido a redimir los pecados de sus antecesores y lo han conseguido, pero lo hacen de la forma que suponíamos que lo iban a hacer. Apple suele dedicar un año a grandes cambios y otro a pequeños refinamientos. Este año tocaba refinar el iPhone 12 y se ha hecho con esmero y efectividad pero el resultado es un teléfono que cuesta distinguir de sus antecesores salvo que te guste mucho la fotografía y el vídeo.
Lo mejor está ahí. El modo cinemático, por ejemplo, es sorprendente, incluso a pesar de sus limitaciones. Las cámaras del iPhone 12 ya sacaban fotos estupendas, pero el iPhone 13 sube el listón con sensores más luminosos, o zoom 3x y fotografía macro en los modelos Pro.
Como cámaras (que es lo que son todos los teléfonos de gama alta, al fin de cuentas) cumplen con creces y demuestran que no todo está inventado y que con algoritmos, potencia de cálculo e ingenio se puede seguir avanzando incluso aunque no puedas darte el lujo de tener la óptica o el tamaño de sensor de una cámara réflex.
LA PANTALLA POR FIN TIENE 120 HZ
Los iPhone 13 y 13 Pro tienen mejores pantallas. En el caso de los iPhone 13 sólo cambia que ahora son un poco más brillantes pero en los Pro, el iPhone estrena la tecnología ProMotion de frecuencia de refresco variable.
Muchos teléfonos Android hace tiempo que tienen pantallas de 90 Hz, 100 Hz o 120 Hz. La cifra hace referencia al número de veces que la imagen se actualiza por segundo. Cuanta más veces se refresque, más fluidas se verán las animaciones y movimientos en pantalla.
Apple ha usado esta tecnología desde 2017, pero sólo en los iPad Pro. Ahora llega al iPhone con un sistema inteligente, que tiene en cuenta el contenido que se está mostrando en pantalla y ajusta el refresco al valor que sea necesario entre 10 Hz y 120 Hz.
Esto significa que si estamos leyendo un libro o viendo una foto, por ejemplo, la imagen sólo se refresca 10 veces por segundo. Si estamos jugando a un juego o desplazándonos por una web, puede subir hasta las 120 veces por segundo. Si vemos una película, se refrescará 30 o 60 veces por segundo según la codificación que tenga.
En general, es uno de esos detalles pequeños que, una vez te acostumbras, es difícil de ignorar. Todo fluye de forma más suave en la interfaz o a la hora de desplazarse en una web y todo se ve, como de costumbre, perfecto.
La velocidad variable también permite que el iPhone ahorre energía, porque la pantalla consume mucho menos al mostrar fotos en Instagram o cuando nos detenemos a leer un párrafo en una web. No es una cantidad enorme (y se compensa con el mayor consumo cuando se ve contenido en movimiento) pero todo suma.
De nuevo, esto sólo está disponible en los modelos Pro, pero es una característica que se agradece, incluso aunque llegue con algo de retraso.
HAY UN NUEVO PROCESADOR PERO NO TE VAS A DAR CUENTA
En el interior de todos los iPhone 13 hay un nuevo procesador, el A15 Bionic. Apple, sin embargo, no lo ha comparado como solía hacer otros años con las versiones anteriores de sus procesadores. En su lugar, señala que es un 50% más rápido que los chips de «la competencia».
La razón es que el A15 Bionic es algo más rápido que el A14 Bionic, sí, pero nada espectacular. En torno a un 10% en cálculo general y algo más en rendimiento gráfico. Los modelos Pro tienen 5 núcleos de proceso en la GPU en vez de 4, así que se benefician algo más en la comparación, aunque ese núcleo extra está sobre todo para dar soporte a la grabación de vídeo en ProRes (más sobre esto un poco más abajo)
Pero hace tiempo que medir las cifras de los procesadores Ax dejó de tener sentido. El A14 es aún mucho más rápido que la mayoría de procesadores de los teléfonos de gama alta de Android que llegan estos días
al mercado. El A15 Bionic aumenta un poco esa distancia pero a la hora de la verdad no es algo que se vaya a notar en el día a día.
Toda la potencia de los 6 núcleos de CPU, 4 o 5 de GPU y 16 del motor neuronal beneficia sobre todo a funciones como el modo cinemático (más sobre esto, también, unos párrafos más abajo), el modo retrato o la catalogación de fotos, por poner algunos ejemplos.
AQUÍ MANDAN LAS CÁMARAS
En realidad, a pesar de los avances en pantalla y procesador, los nuevos iPhone tienen un sólo protagonista, que es el módulo de cámara.
Todos los iPhone tienen mejoras en la cámara este año pero evidentemente los modelos Pro son los que más se benefician.
En los iPhone 13 cambia la cámara principal, la que se conoce como cámara angular y que equivale a una cámara tradicional con objetivo de 26 mm. Ahora tiene un sensor con el mismo tamaño y sistema de estabilización que el año pasado equipaba iPhone 12 Pro Max. Incluso el iPhone 13 Mini.
Este sensor captura un 47% más de luz y los resultados son excelentes en la mayoría de situaciones.
Apple ha incluido también una nueva función, bautizada como «estilos fotográficos», que permite personalizar el estilo de captura de las imágenes y darle colores más vibrantes y contrastados o tonos fríos o cálidos.
No son filtros, sino ajustes para el algoritmo de captura e interpretación. Lo que se controla, en cierto modo, es lo que la cámara «ve». Se configura al disparar una foto por primera vez y se puede cambiar siempre que se quiera.
Para la mayoría de usuarios lo mejor es dejarlo en modo «standard» pero si tenemos la impresión de que el iPhone está disparando tonos muy cálidos para nuestro gusto, o las imágenes son muy planas, ahora se puede cambiar sin tener que editar foto por foto y respetando tonos de piel y otros elementos que un filtro o un ajuste posterior al disparo modificarían.
Hay también mejoras en el modo noche y Deep Fusion (la combinación de varias exposiciones para tener mayor nitidez), que ahora funcionan con todas las cámaras. También ha mejorado SmartHDR, la captura de alto rango dinámico, que ahora tiene en cuenta los ajustes de tonalidad de piel para cada una de las personas presentes en la imagen.
En general, lo dicho. Las fotos de los iPhone 12 era muy buenas. Las de los iPhone 13 son mejores en pequeños detalles y mucho más nítidas en escenas con poca luz, como el interior de un restaurante, gracias al sensor de mayor tamaño.
Más detalles aquí: https://www.elmundo.es/tecnologia/gadgets/2021/09/21/6149cabae4d4d83f1f8b45df.html
Fuente: El Mundo