Los Hospitales Públicos, el IAD, el Banco Agrícola y los Agricultores en un laberinto institucional, a la escasez de un Catastro actualizado

¡Lo comparto!

Ramón Oniel Jiménez.

 

Por Ramón Oniel Jiménez Rodríguez (Agrimensor)

El sistema catastral para el sector inmobiliario privado ha sido exitoso en la República Dominicana, aunque con algunos retos pendientes, sin embargo, a nivel estatal su éxito se encuentra en un laberinto institucional.

 

Cabe destacar que existe una debilidad en la administración pública, un descuido en lo que respecta sobre un catastro actualizado y moderno o inventario de los inmuebles de las distintas instituciones que representan el Estado Dominicano.

 

Han pasado 100 años del inicio del sistema catastral actual en la República Dominicana, justamente en 2021, observamos que parte del Palacio Nacional, no tenía su certificado de título.

 

El sistema catastral surge como una acción de organización del Estado Dominicano, para garantizar las inversiones extranjeras de ese entonces, luego de que las deudas del siglo XIX fueran asumidas por los Estados Unidos de Norteamerica.

 

La región del Caribe ha sido históricamente un foco de interés, primero para las potencias europeas y en segundo lugar para los EE.UU. desde el siglo XIX, por su posición estratégica, por su proximidad y por el valor geopolítico que le otorga su posición geográfica.

 

Las deudas iniciaron en los gobiernos de Buenaventura Báez y Ulises Heureaux (Lilís), cuando se tomaron los empréstitos más onerosos y se firmaron los convenios más perjudiciales al interés nacional.

 

Cabe destacar que Lilís, su forma de gobierno dictatorial condujo al país a la bancarrota, situación que provocó una fuerte inestabilidad política, económica y fue la causa principal de la posterior intervención estadounidense de 1916.

 

Es en ese periodo, de ajustes y garantías económicas , que se pone en marcha la organización de un sistema catastral que dé garantías al modelo implementado, siendo lo más destacados las mensura catastrales para la caña y la madera, por esta razón, bajo la dictadura de Trujillo, en las zonas madereras del país, se puede contactar que el tirano mensuro parcelas que no ocupará con dimensiones de extensas cantidades de hectáreas, ya que para poder realizar el corte de la misma, debía estar sustentada bajo un Certificado de Título.

 

Es por tal razón, que muchos inmuebles que pertenecen al Estado Dominicano, a estas alturas no poseen su Plano Catastral y su Certificado de Título, esto por el descuido generacional Estatal, que ha perdido el enfoque de tener un catastro moderno, actualizado y digital.

 

Desde los gremios que nos representan, ha faltado la chispa para que, desde el Estado Dominicano, se le dé la oportunidad al colectivo de la agrimensura, de participar en sorteos, a los fines de construir ese inventario catastral que facilite saber dónde están ubicados esos metros cuadrados que pertenecen o son administrados por el Estado.

 

En los últimos años se ha mal interpretado los conceptos de licitación y sorteos, siendo este último el más efectivo y transparente para obtener resultados viables desde el ejercicio profesional de la agrimensura, pudiendo fácilmente desde el sorteo y los gremios que nos representan, desarrollar protocolos de eficiencia y transparencia, desde el colectivo hemos fallado en  no poner en marcha ese tipo de propuestas, donde todo los que integran el sistema catastral aplicarían la fórmula ganar-ganar.

 

El tema de los Hospitales públicos, la gran mayoría sin sus Planos Catastrales y Certificados de Títulos, lo que dificulta hasta las remodelaciones, en ese sentido se puede decir que también carecen de planos arquitectónicos actualizados, dejando estas acciones al intérprete de un catastro integrado que facilite las tomas de decisiones.

 

El primer Hospital en la República Dominicana, fue el Hospital de San Nicolás de Bari. Durante toda la época colonial, en 1503, sin embargo, la historia de normativas y mejoras de salud pública es a principios del siglo pasado, con un cronograma de ajustes mediante décadas.

 

Es preciso puntualizar que es una necesidad que exista un Catastro Hospitalario, en tal sentido se entiende que el catastro físico hospitalario es un instrumento de planificación, inventario, descripción y registro gráfico de los aspectos arquitectónico, estructural, eléctrico, hidráulico, sanitario, mecánico, gases medicinales, equipamiento y dotación de los predios y edificaciones, de las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud que incluye la identificación de su estado de conservación.

 

Algo parecido pasa con el IAD, oficinas sin equipamiento tecnológico, totalmente análogo, carente de información de inmediata, mejor dicho, información centralizada, poca o nula participación a los profesionales de la agrimensura.

 

Algo típico es el asentamiento agrícola sustentada en constancias anotadas que no se corresponde con la parcela ocupada, fruto de un descuido y dejadez de inventarios que corrijan esa situación provocada por funcionarios de turnos en su momento.

 

Lo más grave de todo, es que, no correspondiendo la ocupación y el derecho, es sustentado a préstamos por el Banco Agrícola, dejando al descubierto la carencia de protocolos y controles de calidad y garantías en los procesos de instituciones del Estado.

 

Aunque  se tenga en el historial que el asiento es agrícola y el derecho también, lo correcto es que tanto la ocupación como el registro se corresponda, esa situación se da a mayor escala y en diferentes zonas del país al no existir un Catastro Agrícola, moderno de manera cartográfico y georreferenciado en el que se encuentran individualizados las parcelas que conforman el circuito parcelario y agrícola, así como la parte orgánica catastral, y la delimitación e identificación de los sectores, límite municipal y perímetro urbano.

 

Es a principios del siglo pasado, justamente en el Gobierno del Presidente Ramón Cáceres (1906-1911), se inicia por primera vez la repartición de terrenos con el propósito de poblar el interior del País, con asignación de parcelas en Jamao, Provincia Espaillat; Villa Isabela, Provincia Monte Cristi y Juan de Herrera, Provincia San Juan de la Maguana, con el pasar de los años esta acción fue ampliada como por ejemplo en el Gobierno del Presidente Horacio Vásquez (1924-1930), se realizaron varios asentamientos en colonias agrícolas dentro de las cuales citamos, la Fernando Taveras, Hipólito Billini y Mariano Cestero; siendo el objetivo de éstas, evitar la penetración de los haitianos por la zona fronteriza.

 

Todo esto se resume en la ley agraria y la cota parte que revolucionó los asientos agrícolas y es en la década de los años noventa que se cometen los mayores errores en la distorsión de ocupación y derechos.

 

El Banco Agrícola e Hipotecario inició sus operaciones con un capital originalmente fijado en RD$2.0 millones, a partir de la inauguración de su primera oficina oficial localizada en el número 17 de la calle Colón en la ciudad capital, el 29 de agosto de 1945.

 

Creado mediante la Ley Núm. 908, del 1 de junio de 1945, con el nombre original de Banco Agrícola e Hipotecario de la Republica Dominicana.

 

Los agricultores, constituidos desde 25 de febrero de 1854, como lo que se conoce en la actualidad Ministerio de Agricultura, con una historia amplia en lo que respecta la vida institucional.

 

La desactualización del catastro agrícola ha dejado rezagado la toma de decisiones, a nivel privado se ha podido avanzar un poco, a nivel público es necesario una actualización de las informaciones catastrales que faciliten implementar nuevas técnicas tecnológicas, el cual se renueva el inventario de los inmuebles en sus aspectos físico, jurídico y económico.

 

En resumen, un territorio como el agrícola y el hospitalario, sin actualización catastral no puede ser administrado eficientemente, ya que no cuenta con un censo básico de los inmuebles o parcelas que lo conforman. En la eventualidad de una emergencia, no podrá diseñar rápidamente estrategias de mitigación de riesgo y estará a merced de medidas reactivas.

 

Por ejemplo, enfrentar la pandemia pudo ser distinto, si se aplicaba un manejo cartográfico desde los centros hospitalarios y los focos de brotes, este monitoreo pudo facilitar otras medidas que aliviaran el pánico de ese momento.

Siempre he expresado que desde la agrimensura se pueden mejorar y ampliar sectores de la vida Estatal que hoy en día están rezagados, por no combinar un catastro actualizado y las políticas públicas.

 

La Dirección General del Catastro Nacional, puso en marcha un PLAN ESTRATÉGICO INSTITUCIONAL 2021-2024, sin embargo, este no es objeto de debate en el colectivo de la agrimensura, para llevar este plan a cabo y que sea exitoso, es fundamental la integración de los agrimensores.

 

Al existir un desconecte entre instituciones publica y el colectivo de la agrimensura, seguiremos sin rumbo y malgastando tiempo y recursos que pudieran obtener resultados viables y sostenible, por tal razón, el colectivo está más enfocado en el sector privado y las Mensuras Catastrales del Registro Inmobiliario.

 

¡¡¡Feliz inicio de semana!!!

 

“La Constitución es la piedra angular de todas nuestras libertades; guárdala y cuídala; mantén el honor y el orden en tu propia casa, y la República perdurará.” GERALD FORD

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