Sector energía concentra 62 % de emisiones de gases efecto invernadero en RD

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Sector energía concentra 62 % de emisiones de gases efecto invernadero en RD
Sector energía concentra 62 % de emisiones de gases efecto invernadero en RD

Por Raúl Germán Bautista.- El sector energético continúa siendo el principal generador de gases de efecto invernadero (GEI) en República Dominicana al concentrar el 62 % de las emisiones nacionales, en un contexto marcado por el crecimiento sostenido de la demanda de energía y la expansión de las actividades económicas y del transporte que dependen del uso de combustibles.

Así lo establece el Boletín de Estadísticas Ambientales de la República Dominicana, elaborado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), el cual señala que las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) asociadas a este sector mantienen una tendencia ascendente de más de un 90 % desde finales de la década de 1990.

Los datos atribuyen este incremento al crecimiento económico, el aumento del parque vehicular, la expansión de la generación eléctrica y la intensificación de las actividades productivas y de servicios en el país, lo cual es una tendencia global.

En ese contexto, República Dominicana deberá invertir USD 23,719 millones para cumplir los compromisos asumidos en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, de acuerdo con la Contribución Nacionalmente Determinada de República Dominicana (NDC 3.0 RD-2025), documento que establece las prioridades nacionales frente al cambio climático.

El instrumento plantea reducir las emisiones de GEI en un 28 % para 2030 y en un 32 % para 2035. Además, incorpora un Plan Nacional de Adaptación compuesto por 41 medidas y 155 metas.

Los gases de efecto invernadero desempeñan un papel esencial en la regulación de la temperatura del planeta. Sin embargo, el incremento de sus concentraciones como consecuencia de las actividades humanas constituye una de las principales causas del calentamiento global.

Con base en el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero, el informe analiza el comportamiento de las emisiones correspondientes a los años 1998, 2002, 2005, 2010, 2015, 2020, 2021 y 2022, con el propósito de identificar tendencias y cambios en la participación de los distintos subsectores energéticos.

La metodología utilizada responde a las directrices establecidas por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), organismo que incluye dentro del sector energía las emisiones derivadas de la combustión de combustibles utilizados para la generación eléctrica y térmica, el transporte, las industrias manufactureras y de la construcción, así como el consumo energético residencial, comercial e institucional. También considera las emisiones fugitivas asociadas a la extracción, procesamiento y distribución de combustibles.

Las cifras reflejan un aumento significativo de las emisiones nacionales durante las últimas dos décadas. Entre 1998 y 2022, República Dominicana pasó de emitir 24,307.50 kilotoneladas de dióxido de carbono equivalente (kt CO₂ eq) a 46,272.20 kt CO₂ eq, lo que representa un incremento de 90.4 %.

De igual forma, el balance nacional de emisiones aumentó de 15,298.81 a 44,513.14 kt CO₂ eq durante el mismo período, lo que evidencia una presión creciente sobre el sistema ambiental del país.

Para 2022, el sector energía encabezó ampliamente la participación en las emisiones nacionales con un 62.02 %. Le siguieron agricultura, con 15.94 %; residuos, con 11.13 %; y procesos industriales y uso de productos (IPPU), con 10.91 %.

En contraste, el sector de uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y silvicultura (UTCUTS) presentó una contribución negativa de -3.80 % debido a su función de absorción de carbono. No obstante, su capacidad para compensar las emisiones nacionales también mostró un deterioro.

Los datos indican que el potencial de absorción del sector UTCUTS disminuyó considerablemente al pasar de -9,008.69 kt CO₂ eq en 1998 a -1,759.06 kt CO₂ eq en 2022, una reducción que refleja una menor capacidad para actuar como sumidero natural frente al aumento de las emisiones.

El boletín también destaca que los subsectores de generación eléctrica y transporte continúan siendo los principales responsables de las emisiones del sector energético, situación que representa uno de los mayores desafíos para las políticas públicas orientadas a mitigar el cambio climático.

Las estadísticas forman parte de los mecanismos de seguimiento a los compromisos climáticos asumidos por el país, entre ellos el Acuerdo de París, la Contribución Nacionalmente Determinada presentada en 2020, la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con energía limpia y acción por el clima.

EMISIONES DEL SECTOR ENERGÍA POR TIPO DE GAS

El análisis por tipo de gas confirma que el dióxido de carbono (CO₂) continúa siendo el principal componente de las emisiones del sector energía. Entre 1998 y 2022, las emisiones de CO₂ aumentaron de 15,907.10 a 27,622.80 kilotoneladas de dióxido de carbono equivalente (kt CO₂ eq), consolidándose como el gas de mayor incidencia dentro del sector.

El metano (CH₄) también registró un crecimiento importante durante ese período al pasar de 306.60 a 906.20 kt CO₂ eq. Por su parte, el óxido nitroso (N₂O) mostró un incremento más moderado, al aumentar de 112.10 a 170.50 kt CO₂ eq entre 1998 y 2022.

En conjunto, estos resultados evidencian el claro predominio del dióxido de carbono dentro de la estructura de emisiones del sector energético. El incremento de la concentración de CO₂ en la atmósfera intensifica el efecto invernadero y contribuye al aumento de la temperatura global.

CRECE LA DEMANDA MUNDIAL DE ENERGÍA

A escala mundial, el estudio Global Energy Review 2026 indica que todos los principales combustibles y tecnologías energéticas registraron crecimiento durante 2025, aunque con ritmos diferentes.

En conjunto, la demanda mundial de energía aumentó un 1.3 %, ligeramente por debajo del promedio registrado durante la década anterior. La desaceleración del crecimiento económico, la menor expansión de las industrias con alto consumo energético en algunas regiones, la reducción de la demanda de refrigeración y las mejoras en eficiencia energética contribuyeron a moderar ese crecimiento.

La energía solar fotovoltaica se convirtió en la mayor fuente individual de crecimiento y cubrió más del 25 % del incremento de la demanda energética mundial, seguida por el gas natural, que aportó el 17 %.

Fue la primera vez de la que existe registro en que una fuente renovable moderna representó la mayor proporción del crecimiento de la demanda mundial de energía.

CENTROS DE DATOS IMPULSAN LA DEMANDA ELÉCTRICA

El crecimiento de la demanda energética en Estados Unidos alcanzó su segundo nivel más alto desde el año 2000, excluyendo los períodos de recuperación posteriores a las recesiones.

Este incremento estuvo impulsado por la fuerte demanda de electricidad de los centros de datos, el sólido crecimiento industrial y un invierno más frío.

Por su parte, China concentró la mayor participación en el crecimiento de la demanda mundial de energía. Sin embargo, su ritmo de expansión se desaceleró hasta el 1.7 % debido al rápido desarrollo de las energías renovables y a las mejoras en eficiencia energética.

La demanda mundial de electricidad creció a un ritmo superior al doble del registrado por la demanda total de energía, lo que confirma que el mundo ha entrado en la denominada Era de la Electricidad.

DEMANDA DE PETRÓLEO MODERÓ SU CRECIMIENTO

El crecimiento de la demanda mundial de petróleo continuó desacelerándose durante 2025.

El consumo aumentó en 650,000 barriles diarios, equivalente a un incremento del 0.7 %, cifra inferior al crecimiento de 750,000 barriles diarios registrado en 2024.

Este comportamiento estuvo en línea con las proyecciones de la Agencia Internacional de Energía (AIE) y se mantuvo muy por debajo del promedio anual de 1.4 millones de barriles diarios observado entre 2010 y 2019.

La desaceleración respondió, principalmente, a un menor crecimiento de la demanda de materias primas petroquímicas, especialmente en China, mientras que la expansión sostenida de los vehículos eléctricos limitó la demanda de petróleo destinada al transporte por carretera.

CONFLICTO EN ORIENTE MEDIO PRESIONÓ EL MERCADO PETROLERO

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, intensificado desde finales de febrero de este año, sacudió el mercado petrolero internacional y elevó la volatilidad de los precios del crudo.

Las tensiones y enfrentamientos relacionados con Irán provocaron fuertes alteraciones en el mercado energético mundial, generando una significativa reducción en la producción y exportación de petróleo en la región del Golfo Pérsico y aumentando la incertidumbre sobre el suministro global.

Los efectos del conflicto impactaron directamente la oferta internacional, con una disminución estimada de hasta 5.6 millones de barriles diarios durante mayo, situación que impulsó aumentos considerables en los precios del petróleo.

En los momentos de mayor tensión, el barril de crudo Brent llegó a superar los USD 120, impulsado por el temor a posibles interrupciones en el suministro energético.

CRISIS DE MEDIO ORIENTE

Uno de los factores que agravó la situación fue la caída del suministro procedente de los estados árabes del Golfo, que registraron pérdidas cercanas a ocho millones de barriles diarios durante marzo.

A ello se sumó la preocupación de los mercados por un eventual cierre o restricciones en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el transporte mundial de petróleo.

Frente a la volatilidad y al rápido incremento de los precios, diversos países recurrieron a sus reservas estratégicas. Datos atribuidos a organismos energéticos internacionales indican que se movilizaron alrededor de 164 millones de barriles con el objetivo de estabilizar los mercados y reducir las presiones sobre el abastecimiento.

Las repercusiones también se reflejaron rápidamente en la economía de los consumidores. El incremento del precio del crudo impactó el costo de los combustibles, especialmente en Estados Unidos, donde se registraron aumentos en el precio de la gasolina y en las tarifas aéreas como consecuencia del encarecimiento de los costos operativos.

No obstante, tras el cese de las hostilidades y el avance de acuerdos preliminares entre Estados Unidos e Irán, el mercado comenzó a mostrar señales de alivio.

Los precios internacionales iniciaron una tendencia descendente, aunque persiste la incertidumbre sobre la recuperación de los inventarios y la estabilidad futura del suministro energético mundial ante la posibilidad de nuevos episodios de tensión en la región.

 

 

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