
Por Ramón Oniel Jiménez Rodríguez (Agrimensor)
En materia inmobiliaria existe un vínculo directo entre cliente y agrimensor; ese enlace está sujeto a la necesidad que demande el cliente, siempre y cuando esté dentro del marco de la ética profesional, administrada bajo el amparo de las leyes y los reglamentos.
En la actualidad, los Tribunales de Tierras están abarrotados de expediente con la etiqueta de que el cliente siempre tiene la razón, provocando esta frase célebre un cuestionamiento directo en el profesional de la agrimensura, fruto de que muchos casos no proceden y van en contra de las normas inmobiliarias, otros por falta de diálogos, comunicación y reuniones.
Cuando se considera que existe una irregularidad o una confusión en una propiedad, lo primero es el levantamiento de información, depuración de documentos y posesión, luego agotar protocolos de validación de la información.
Se ha malinterpretado la frase célebre sobre el cliente tiene siempre la razón, en el desarrollo de los planteamientos de depuración de información, existe un diálogo de doble vía, donde el profesional plantea las posibles soluciones y consideraciones, he en este punto que se da la fragilidad en complacer; sin embargo, lo que procede es la aplicación de los protocolos de procedimiento para llegar a puerto seguro.

Un cliente es quien adquiere los productos o servicios de una oficina de agrimensura. Por tanto, es un consumidor, desde la perspectiva de la compañía. Puede tratarse de un cliente recurrente cuando realiza operaciones catastrales o levantamientos topográficos.
Aunque el concepto tradicional de cliente hace referencia solamente a quien ya realizó una compra, en la actualidad es más útil pensar que los clientes son tales desde el momento en que se interesan en la oferta de un negocio. De esta forma, las empresas se esfuerzan por deleitarlos desde su primera interacción.
Estos son algunos de los puntos que nos permiten ver la relevancia de los clientes para las organizaciones. En especial la importancia desde la perspectiva de la agrimensura.
Un cliente es quien:
- Hace rentable un negocio: con sus compras, en cualquier volumen.
- Promueve una marca que le gusta: si tiene una buena experiencia con el servicio de la empresa y con lo que adquirió.
- Posibilita que una empresa crezca: con su preferencia, ayuda a que un negocio se mantenga y desarrolle.
- Señala los puntos débiles del negocio: por medio de sus comentarios en cualquier aspecto.
- Brinda un feedback valioso sobre la oferta: en tanto que esta debe basarse en sus preferencias.
- Señala el camino del progreso para una compañía: muchas veces, los clientes son quienes definen la visión de un negocio y los productos. Aunque siempre será mejor que te adelantes a sus necesidades, usar sus insights para el futuro es una gran oportunidad.

¿Un cliente es un embajador de la marca agrimensura, un cliente es algo sagrado, por qué?
Tenemos al cliente en su rol de embajador de marca. Este es el sueño de todo negocio de la agrimensura, ya que este tipo de clientes:
- A) Promueve la marca entre sus amigos, familiares y conocidos.
- B) Está dispuesto a defender al negocio frente a las críticas (por ejemplo, tenemos a los fanáticos de Apple).
- C) Provee comentarios oportunos y objetivos para mejorar todo lo relacionado al negocio, desde su experiencia virtual hasta el producto o servicio que recibe.
- D) Representa un canal de marketing «gratuito», en tanto que por sí mismo hace labor para dar a conocer los beneficios de la empresa.
- E) Genera un diferenciador importante con respecto de la competencia, ya que se trata de una persona real que ha obtenido beneficios reales de lo que ofreces (e incluso puedes añadir su experiencia a las historias de éxito de tu web o en redes sociales).
¿Cuál es la historia del Cliente?
El origen de este término se remonta a la antigua Roma, siendo el cliente aquel individuo económicamente inferior, quien se ponía al servicio de uno de mayor rango en una relación, que no estaba regulada y que otorgaba, al de mayor rango, un importante prestigio social.
El marketing es una de las disciplinas que más utiliza el concepto del cliente: lo entiende como la persona que adquiere un producto, ya sea para hacer usufructo de él, o para obtener una ganancia mayor con él.
Las organizaciones viven a base de los clientes, ya que son ellos los que con cada decisión de consumo contribuyen a lo que luego será la ganancia de la empresa. Obviamente que las categorizaciones que se hagan de los clientes distarán mucho de acuerdo con la clase de empresa o de producto que se considere, pero en todos los casos puede hablarse de clientes satisfechos o insatisfechos, de acuerdo con el resultado que ha tenido, es decir, el nivel en el que la empresa satisfizo sus necesidades (que se sabe, repercutirá en próximas compras).
También las empresas analizan a los clientes de acuerdo con su perfil psicológico, su disposición al cambio y sus costumbres en el consumo.
La publicidad, por ejemplo, es un eslabón clave entre el agrimensor y el cliente, al ser el vehículo a través del cual la idea y los valores que se le quieren asignar a los productos llegan a los sentidos del potencial consumidor. Esta concepción de la mercadotecnia es derivada de la necesidad que ha tenido la microeconomía de establecer las clases de consumidores.
¿Entonces el cliente siempre tiene la razón?
La frase «el cliente siempre tiene la razón» tiene sus raíces en el mundo de los negocios, específicamente en la industria minorista a principios del siglo XX. Se atribuye a varias figuras clave, incluyendo a Harry Gordon Selfridge y César Ritz, quienes implementaron esta idea en sus respectivas tiendas y hoteles para promover la satisfacción del cliente.
En esencia, la frase se originó como una estrategia para destacar la importancia de la atención al cliente y para motivar a los empleados a satisfacer las necesidades y deseos de los clientes, incluso si se consideraban poco razonables. Se convirtió en un lema popular en el mundo del servicio al cliente, impulsando la idea de que la satisfacción del cliente es fundamental para el éxito del negocio.
Esta frase ha sido durante mucho tiempo una melodía empresarial que siempre resalta la importancia de poner a los clientes en primer lugar para generar lealtad e impulsar el éxito.

Pero ¿es realmente la regla de oro de los negocios o hay algo más en la historia?
Las oficinas de agrimensura se han dado cuenta de que ofrecer una experiencia positiva al cliente es esencial para el crecimiento y el éxito.
Esto incluye reconocer la frase en la que el cliente siempre tiene la razón y aprender a manejar situaciones en las que los clientes pueden no tener la razón.
Para lograr esto, las oficinas de agrimensores deben priorizarla orientación al cliente la hora de construir relaciones sólidas con ellos.
Los clientes satisfechos tienen más probabilidades de mejorar la reputación de su marca.
Es importante hacer felices a sus clientes, ya que pueden ayudar a promover su marca a través de experiencias de servicio al cliente y recomendaciones positivas.
Esta promoción de boca en boca y de servicio al cliente en línea puede generar confianza y una sólida reputación para su negocio.
Al priorizar la satisfacción del cliente, puede convertir a los clientes felices en defensores de la marca.
Esta creencia de que el cliente siempre tiene la razón es vital para el éxito a largo plazo, ya que es más probable que los clientes interactúen con empresas en las que confían y creen que priorizan sus necesidades.
El cliente siempre tiene derecho a un sentimiento de empoderamiento.
Darle poder a los clientes para que utilicen sus productos de forma independiente es clave para construir relaciones duraderas.
Las bases de conocimiento y las preguntas frecuentes son dos excelentes recursos para ayudar a los clientes a encontrar respuestas a sus consultas y ser más autosuficientes.
Proporcionar estos recursos puede generar una mayor satisfacción del cliente, reducir la carga de trabajo de su equipo de soporte y generar lealtad del cliente.
¿Los clientes pueden crear o destruir una oficina de agrimensura?
Los clientes tienen un impacto significativo en el éxito o el fracaso de una oficina. Al aplicar la frase «el cliente siempre tiene la razón» y escuchar sus necesidades e inquietudes, las oficinas de agrimensura pueden fidelizar a sus clientes.
Es importante priorizar la comunicación y la transparencia con los clientes. Es importante mantener un enfoque centrado en el cliente, incluso al abordar situaciones en las que este pueda no tener la razón, ya que esto es esencial para preservar la confianza y la buena voluntad.
Los agrimensores deben abordar a los clientes desde las diferentes perspectivas.
1:1 Realizar una investigación adicional sobre el tema.
1:2 Los clientes con frecuencia creen que tienen toda la información necesaria para emitir un juicio o tomar una decisión.
1:3 Antes de recomendar una solución, es fundamental explorar completamente el problema si el cliente está equivocado o le falta información crítica.
1:4 Dado que usted es el experto en la materia del caso, su función va más allá de simplemente ofrecer soluciones; implica, en primer lugar, reconocer que el cliente siempre tiene la razón. Esto le ayudará a guiarlo en un proceso de descubrimiento y comprensión.
Iniciar una investigación exhaustiva del problema puede ofrecer a los clientes más detalles y conocimientos valiosos, aumentando la confianza en su experiencia.
Es importante basar los juicios en información y no en emociones.

Independientemente de si la percepción del cliente parece incorrecta, escuche preventivamente sus quejas.
Reconocer su perspectiva puede ayudar a encontrar un entendimiento mutuo o resolver cualquier concepto erróneo.
Cuando nos enfrentamos a un cliente molesto o equivocado, es importante mantener la calma independientemente del problema.
El objetivo no es demostrar nada, sino escuchar al cliente y abordar el problema con eficacia. Evite reaccionar emocionalmente.
En una situación de alta tensión, puede ser beneficioso hacer una pausa y reflexionar cuidadosamente sobre el tono de la comunicación. Esto puede evitar que envíe un mensaje que pueda empeorar la situación.
En los casos en que no se pueda satisfacer la solicitud específica del cliente o si hay un malentendido con respecto a una política o característica particular del producto, es aconsejable proponer soluciones alternativas que satisfagan sus necesidades lo mejor posible.
Al hacerlo, demuestra su compromiso de lograr un resultado mutuamente satisfactorio. En lugar de simplemente señalar errores, ofrezca sugerencias constructivas que guíen al cliente hacia una solución más favorable.
Este enfoque no solo demuestra su competencia como representante de servicio al cliente, sino que también resalta su experiencia en el campo relevante, lo que genera un resultado positivo para todas las partes involucradas.
Adopte la frase “el cliente siempre tiene la razón” en los negocios.
Han pasado más de 100 años desde que surgió la frase “el cliente siempre tiene la razón” y se hizo conocida como un recordatorio para tratar a los consumidores con respeto y compasión.
Como expertos en experiencia del cliente, el objetivo de poner las necesidades de sus clientes en primer lugar nunca cambia, incluso con los avances tecnológicos y los cambios globales.
Una estrategia comercial exitosa que involucra a un cliente y un agrimensor se centra en comprender y satisfacer las necesidades del cliente, aprovechando al mismo tiempo la experiencia del agrimensor. Esto implica definir objetivos claros, recopilar la opinión del cliente y utilizar la perspectiva del agrimensor para crear un plan que aborde las necesidades y expectativas específicas del cliente.
Existen muchas orientaciones en estrategias comerciales, ese puede ser un tema de abordaje exclusivamente, lo que se pudo comprender es que el cliente, es fundamental para el ejercicio profesional de la agrimensura, la comunicación y las reglas claras, llevan a ese binomio a puerto seguro.
Feliz y bendecido inicio de semana, Dios nos guíe y nos libre de todo mal.
Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas (José Ortega y Gasset)
El escepticismo, el plantearse las cosas dos y tres veces, es un valor clave en una buena educación.